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¿Tienes un gato de mascota? Te decimos cómo evitar que deje una huella ambiental

Una breve guía para aprender a tirar correctamente los residuos de las mascotas, conocer las alternativas de compra sostenibles y entender cómo una mejor alimentación reduce el impacto en la naturaleza.


¿Dónde tirar cada residuo?


Bolsas de alimentos: Las bolsas de comida animal suelen estar fabricadas de plástico. Hay que tirarlas al contenedor amarillo, el lugar correcto para envases de plástico.


Excrementos: No debemos tirar los excrementos con la basura orgánica porque esta contiene microorganismos que pueden contaminar lo orgánico. Hay que recogerlas siempre con una bolsa y tirarlas en la basura normal.


Pelo: Siguiendo la lógica anterior, el pelo de los gatos (o de los perros) tampoco es reciclable en la basura orgánica, ya que cabe la posibilidad de que en él hayan anidado parásitos o permanezcan sustancias químicas derivadas de tratamientos higiénicos o veterinarios. De la misma manera que las pelusas que recogemos con la escoba, estos van a la basura normal.


Arena: Como ya se ha mencionado, lo ideal es retirar las heces del animal de la arena y tirarla después al bote de basura normal en una bolsa cerrada. Tampoco se debe echar por el inodoro, ya que este material no se disuelve de manera inmediata y puede causar atascos en las tuberías.



Collares antipulgas: Los collares antipulgas no pueden arrojarse en los cubos convencionales. Tampoco es bueno que se disuelvan en agua ya que podría dañar a los animales marinos.


Juguetes: Los juguetes que usan los animales, por lo general contienen plástico así que podemos limpiarlos y tirarlos en la basura normal.


Envases de productos de limpieza: Los botes de champús animales van al contenedor de residuos reciclables.


Restos de comida animal: La comida sobrante se tira en la basura orgánica.


En busca de productos más sostenibles


El reto de cuidar a un animal doméstico de forma sostenible implica mirar la etiqueta de los productos que compramos para conocer su procedencia. En los últimos años han proliferado empresas que venden comederos y bebederos hechos con plástico reciclado.


Quizá la opción más sustentable sea la arena biodegradable, compuesta de materiales orgánicos como maíz, trigo, cáscaras o papel de periódico recuperado. Los dueños de los perros tienen a su disposición bolsas biodegradables para recoger los excrementos.



La alimentación es una manera de reducir la huella de carbono


Al igual que los humanos, las mascotas también arrastran diariamente una huella de carbono que refleja la cantidad de gases invernadero que emite según su estilo de vida. Para estos animales, generar más o menos CO₂ depende en gran medida del tipo de alimentación que su dueño le suministre.


Solo con la elección del pienso la diferencia puede ser abismal. Algunos dueños incorporan también en la dieta de sus mascotas alimentos que ellos mismos comen. Es una buena idea para aprovechar productos que se desperdician habitualmente en casa. Por ejemplo, la zanahoria cruda para el perro y cocida para los gatos. Pero es importante consultar con tu veterinario.